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la historia detrás de la marca

Hola,
soy Valerie.

Me corté el cabello un 31 de diciembre y nunca miré atrás.

Valerie
est.2017
01
capítulo uno

La chica con la trenza

Desde los 15 años hacía lo que hacía todo el mundo: cremas, tratamientos, planchas. Cualquier cosa para que mi cabello se viera "bien". Y cuando nada funcionaba, la solución era simple: trenza, y que no se note.

Creía que mi cabello era feo y que nunca podía llegar a verse bien. No sabía cómo cuidarlo y por eso estaba seco, sin forma. Siempre le decía a mi mamá, que también es rizada, que no entendía por qué yo debía tener rizos.

No era vanidad. Era que nadie, ni las peluquerías, ni los medios, ni las redes, me había mostrado que los rizos podían verse bien por sí solos.

Valerie en su adolescencia
Valerie con su trenza, antes del big chop
02
capítulo dos

El 31 de diciembre

Fin de año, 2017. Estaba en el baño, plancha en mano, lista para hacerme ondas para la fiesta. Y de la nada me hice una pregunta que lo cambió todo:

la pregunta

¿Por qué los rizos artificiales de una plancha son bonitos y mis rizos naturales no?

No le encontré ningún sentido.

Me di cuenta de que mi cabello no era feo. Yo creía que era feo, y todas las razones que tenía para creerlo eran mis propias inseguridades, alimentadas por años de ver los rizos como algo a esconder.

Ese día empecé el big chop. Yo misma, con tijeras, en el baño. (Por favor no hagan eso, vayan con un estilista 😂)

Fue el inicio de mi proceso curly: eliminar químicos y calor, y empezar a conocer mi cabello tal como es.

Detalle del corte de cabello, el día del big chop
Valerie después del big chop
03
capítulo tres

La cuenta de Instagram que nos unió

Aprender a cuidar mis rizos fue caótico y emocionante al mismo tiempo. YouTube, blogs, comunidades, absorbí todo.

Pero había un problema: la mayoría de las recomendaciones venían de creadoras en Estados Unidos, con productos que no llegaban a Canadá, donde estaba estudiando, y mucho menos a Ecuador.

Y cuando los conseguía, a veces no me funcionaban. Fue ahí donde entendí algo importante: la formulación importa. Un producto no es bueno o malo en abstracto, depende de tu tipo de cabello, de tu porosidad, del clima donde vives. La química del asunto es real.

Eso me llevó a investigar ingredientes en serio. Cuando abrí mi cuenta de Instagram y mis seguidoras en Ecuador me preguntaban qué productos usar, no podía simplemente recomendarles los míos. Así que hacía field trips a supermercados, leía etiquetas, construí una biblioteca entera de productos organizados por necesidad.

Pero nada se comparaba con lo que yo usaba. Las chicas tenían que importar por encargo y pagar carísimo. Eso no estaba bien.

04
capítulo cuatro

¿Y por qué no lo hago yo?

Suelo hacer las cosas así: me levanto, digo "¿y por qué no?", y voy a hacerlo.

Investigué laboratorios, encontré uno, y ahí empezó la parte difícil: convencerlos de que no quería fórmulas de plantilla. Quería crear desde cero, pensando en el método curly, pensando en el cabello ecuatoriano, pensando en el clima de acá. Las fórmulas de átikha son desde cero, sin seguir ninguna plantilla.

Tres años de desarrollo después, átikha llegó al mercado.

Una línea formulada sin atajos, probada y comparada para que cada rizada en Ecuador disfrute de la misma calidad sin tener que importar nada.

05
capítulo cinco · final

Lo que mis rizos me enseñaron

Cuidar los rizos te cambia. Pero no de la manera que crees.

No es que un día te despiertas y dices "me acepto" y listo. Es algo más extraño y más tuyo que eso. Es que en algún momento te das cuenta de que ya no estás esperando aprobación, ni de un espejo, ni de nadie. Así salgas con el rizo perfecto o con el cabello sin estar definido al 100%, si alguien te dice algo, simplemente no mueve nada. Porque la seguridad no vive en el rizo. Vive en ti.

No porque hayas llegado a algún lugar de paz interior. Sino porque ya sabes que tu cabello está como tú quieres que esté. Y eso es suficiente.

Esa confianza, la de salir y decir "esta soy yo" sin necesitar validación, es lo que átikha quiere darte. No rizos perfectos. No un movimiento. Solo tú, auténtica, sin pedir permiso.

Valerie

¿Lista para conocer
tu cabello de verdad?

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